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6-11-2006  Declaración oficial  
La necesidad de una acción internacional urgente acerca de las municiones en racimo
Declaración de Philip Spoerri, Director de Derecho Internacional y Cooperación en el Movimiento, 6 de noviembre de 2006.

"(...) un arma cuyos efectos han sido graves y desproporcionados para la población civil en casi todos los conflictos en los que ha sido empleada..."

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) los ha invitado hoy aquí para expresar su honda preocupación acerca de un arma cuyos efectos han sido graves y desproporcionados para la población civil en casi todos los conflictos en los que ha sido empleada. Desde hace unos 40 años, las municiones en racimo se conocen por los altos índices de muerte y de heridas que causan entre la población civil durante y después de los conflictos armados. Si se hubiesen elegido otras armas más precisas y fiables, podría haberse evitado mucho sufrimiento. Tras decenios de haberse empleado las municiones en racimo, no han dejado de aumentar implacablemente los sufrimientos de la población civil y la penosa tarea de remoción de estas armas. El CICR está convencido de que ha llegado el momento de emprender una firme acción internacional para poner término a la situación previsible de tragedia humana que entrañan las municiones en racimo.

Los problemas relacionados con las municiones en racimo no son nuevos. Son bien conocidos y están bien documentados. La historia ha demostrado que una gran proporción de estas armas suponen problemas de precisión y fiabilidad. En casi todos los conflictos en los que se han empleado, cantidades importantes de submuniciones de armas de racimo no han detonado como previsto y, en cambio, han dejado un legado mortífero de contaminación a largo plazo. Actualmente, en Lao y Afganistán, por citar sólo dos ejemplos, donde se emplearon, durante los decenios de 1970 y 1980, las municiones en racimo siguen matando y lesionando a los civiles. Además de las víctimas civiles, la presencia de submuniciones sin estallar hace peligrosa la actividad del cultivo y pone trabas al desarrollo y a la reconstrucción. En ambos países, la remoción de estas armas que se efectúa desde hace decenios, agota los escasos recursos nacionales e internacionales. En otros contextos, la falta de recursos para la remoción implica sencillamente que permanecerán y causarán la muerte o lesiones a los que estén en contacto con esas municiones.

Un año tras su empleo en la región de Kosovo de Serbia, el CICR documentó las repercusiones de las submuniciones de armas de racimo y otras municiones sin estallar. Como se puso de relieve en un informe del CICR, publicado en agosto de 2000, las submuniciones y las minas antipersonal fueron la principal causa de muerte y lesión en relación con las municiones sin estallar. Sólo las submuniciones causaron el 36% de las 492 víctimas que resultaron heridas o muertas tras el contacto con municiones sin estallar y minas terrestres. Con respecto a las víctimas de las minas antipersonal, entre las víctimas de las submuniciones se quintuplicaba la probabilidad de que fuesen niños menores de 14 años. Aunque se ha afrontado en gran medida el problema de las municiones en racimo en Kosovo, donde se ha limpiado la mayoría de las zonas más peligrosas, durarán toda una vida las cicatrices y los ingentes esfuerzos que deberán efectuar los supervivientes.

Desafortunadamente, se demuestra, con demasiada frecuencia, que estas armas son un legado mortífero, pues cada año, aproximadamente, se añaden Estados a la lista de los países afectados. Entre estos figuran Eritrea y Etiopía, en 1998; Serbia y Montenegro, en 1999; Afganistán, en 2001; Irak, en 2003 y, actualmente, Líbano, donde se incrementan cada vez más las pruebas de que puede haber una densidad sin precedentes de contaminación con submuniciones de armas de racimo. Nuestros delegados en Líbano han visto directamente las ciudades y los terrenos para la agricultura contaminados con submuniciones sin estallar. Asimismo, desde que se declaró el alto el fuego, hay casos documentados sobre nuevas víctimas cada semana. También preocupan las consecuencias de la proliferación de dichas armas, dado que hay informes según los cuales se indica que actores armados no estatales han comenzado a tener acceso a éstas.

"(...) También preocupa gravemente al CICR el aspecto de la precisión de muchos modelos (...). Las municiones en racimo son armas de zona cuyos efectos son devastadores en zonas de hasta varios miles de metros cuadrados.."

Sin embargo, la preocupación del CICR sobre las municiones en racimo no se limita a sus efectos después de los conflictos. También preocupa gravemente al CICR el aspecto de la precisión de muchos modelos, incluso cuando funcionan correctamente. Las municiones en racimo son armas de zona cuyos efectos son devastadores en zonas de hasta varios miles de metros cuadrados. La precisión de algunos modelos está muy supeditada al viento, a las condiciones del clima y a la fiabilidad de complejos sistemas vectores. Esto plantea graves cuestiones sobre si pueden emplearse en zonas pobladas de conformidad con normas fundamentales del derecho internacional humanitario, como las de distinción, proporcionalidad y prohibición de ataques indiscriminados.

En 2003, se tomó una importante medida para reducir los efectos después del conflicto de las submuniciones de armas de racimo y otros restos explosivos de guerra, cuando los Estados Partes en la Convención sobre ciertas armas convencionales aprobaron el Protocolo sobre los restos explosivos de guerra. En el Protocolo, que entrará en vigor el 12 de noviembre de 2006, se dispone un importante marco para reducir los peligros posbélicos de todas las formas de municiones sin estallar o municiones abandonadas. El CICR ha hecho un llamamiento a todos los Estados para que se adhieran cuanto antes a este acuerdo que reviste gran importancia.

No obstante, en el Protocolo no figuran medidas vinculantes jurídicamente por las que se pueda prevenir el marcado crecimiento del problema mundial que suponen los restos explosivos de guerra. La envergadura del problema se extiende con mayor rapidez que las operaciones de remoción para remediarlo. Cuando se emplean, las municiones en racimo son una de las armas que más constituyen este problema. En el Protocolo tampoco se afronta el alto riesgo de efectos indiscriminados que entraña un ataque con municiones en racimo, cuando las submuniciones hacen efectivamente una detonación como previsto, particularmente si el ataque tiene lugar en una zona poblada.

El CICR tiene la convicción de que las características específicas de las municiones en racimo, la historia desafortunada de su empleo y el costo grave y duradero que supone para las víctimas, las comunidades, incluso para sociedades enteras, justifican plenamente una acción firme tanto a nivel nacional como internacional. En la Conferencia de Examen de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, cuya celebración comenzará mañana, el CICR hará un llamamiento a los Estados para que tomen las siguientes medidas:

"(...) el costo grave y duradero que supone para las víctimas, las comunidades, incluso para sociedades enteras, justifican plenamente una acción firme tanto a nivel nacional como internacional."
  • poner término inmediatamente al empleo de municiones en racimo que no son precisas ni fiables,
  • prohibir el lanzamiento de municiones en racimo contra cualquier objetivo militar ubicado en una zona poblada,
  • eliminar las existencias de municiones en racimo que no son precisas ni fiables y, mientras esté pendiente su destrucción, no transferir dichas armas a otros países.

El CICR también hará un llamamiento para que se concierte un nuevo acuerdo de derecho internacional humanitario, en el que se afronte eficazmente el problema de las municiones en racimo. Sobre el particular, anunciaremos nuestra intención de patrocinar una reunión internacional de expertos a principios de 2007, a fin de que comiencen con la identificación de los elementos de tal acuerdo.

Por último, quisiera poner de relieve que el CICR no toma a la ligera su decisión de hacer un llamamiento para que se reglamente un arma en particular. En la mayoría de los casos, confiamos en la aplicación cabal de las normas generales del derecho internacional humanitario. Sin embargo, la historia demuestra que los graves y desproporcionados costos humanos de algunas armas, así como la aplicación no coherente de las normas generales a esas armas, dan lugar a la necesidad de normas específicas para armas.

La comunidad internacional ha tenido cuatro decenios para afrontar, mediante la acción correctiva, los problemas específicos de las municiones en racimo. Sin embargo, vuelve a repetirse la conocida situación de sufrimientos de la población civil a causa de su uso. Es una terrible realidad que los civiles estén atrapados, tan a menudo, en los horrores del conflicto moderno, pero es totalmente inaceptable que tengan que regresar a sus hogares, poblados y terrenos de cultivo contaminados con restos explosivos. Los más graves crímenes son, con frecuencia, obra de las municiones en racimo. Ha llegado el momento de emprender una acción decisiva para afrontar esta situación.


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6-11-2006