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18-04-2007  Declaración oficial  
Irak: los civiles pagan el precio más caro de la incesante violencia
Discurso pronunciado por Angelo Gnaedinger, Director General del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en el marco de la Conferencia Internacional para atender a las necesidades humanitarias de los refugiados y los desplazados internos en Irak y en los países vecinos, Ginebra, 17-18 de abril de 2007.

Cotéjese con la alocución

Excelencias, señoras y señores:

Deseo expresar mi agradecimiento al Alto Comisionado para los Refugiados por habernos convocado a esta importante conferencia. Es una iniciativa oportuna, ya que, a medida que pasan los días, la población iraquí afronta cada vez más privaciones.

Estamos, en realidad, ante una grave situación en la que no se respeta ni se protege la vida y la dignidad de millones de civiles que no participan en la violencia.

De modo que, antes que nada, el CICR insta a todas las partes a que respeten plenamente el derecho internacional humanitario en Irak.

Señor presidente,

" ... los bombardeos, los ataques suicida, los disparos, los secuestros, los asesinatos, la destrucción de bienes civiles, los desplazamientos forzados, forman parte de la realidad cotidiana de millones de iraquíes.."

Desde 2003, el CICR, en estrecha colaboración con la Media Luna Roja del Irak, es una de las pocas organizaciones humanitarias internacionales que tiene una presencia operacional permanente en Irak.

Mientras realizan sus actividades sobre el terreno, nuestros colegas son testigos, día a día, de la terrible situación que vive toda la población, en la que los civiles pagan el precio más caro de la incesante violencia.

Los bombardeos, los ataques suicida, los disparos, los secuestros, los asesinatos, la destrucción de bienes civiles, los desplazamientos forzados, forman parte de la realidad cotidiana de millones de iraquíes. En esa trágica situación y después de años de violencia, uno se pregunta si aunque sea una sola familia iraquí ha quedado a salvo de las pérdidas humanas y materiales, así como de las heridas físicas y psicológicas que conllevan.

Mientras estamos aquí, cientos de miles de iraquíes están desplazándose dentro del país o han tenido que huir de éste, abandonar su hogar, su trabajo, su tierra, e incluso sus parientes. La precaria situación de los desplazados internos ha de comprenderse en un contexto donde la inseguridad es cada vez mayor y la infraestructura está colapsada. La inseguridad alimentaria y la deficiente infraestructura eléctrica, de abastecimiento de agua y de alcantarillado exacerban las dificultades de la población y son un riesgo para la salud pública.

Las instalaciones sanitarias están sobrepasadas y hacen lo imposible por atender las emergencias diarias que causa la violencia generalizada. Debido a las precarias condiciones de seguridad, muchos heridos o enfermos no pueden llegar en forma segura hasta los hospitales y las clínicas. Los pacientes y el personal sanitario son objeto de amenazas y de ataques. Por lo tanto, el personal médico está abandonando el país y las instalaciones médicas comienzan a carecer del personal adecuado.

Las instalaciones forenses se esfuerzan por dar el debido tratamiento al número creciente de cadáveres que reciben y por recabar datos de forma sistemática sobre los cuerpos no identificados a fin de que los familiares sean informados del fallecimiento. En 2006, resultaron muertos unos 100 civiles por día. La mitad de ellos no pudieron ser identificados y no fueron reclamados. Miles de cadáveres no identificados fueron sepultados en diferentes cementerios de Irak.

Mientras tanto, decenas de miles de cadáveres están bajo la custodia de las autoridades iraquíes y de la fuerza multinacional en Irak. Y decenas de miles de personas desconocen el paradero de familiares que desaparecieron durante la violencia pasada y reciente.

Señor presidente,

Esta breve descripción de la difícil situación en Irak nos plantea la siguientes preguntas: ¿qué podemos hacer para preservar la dignidad humana de la población iraquí? Y en las condiciones de seguridad que imperan hoy en ese país, ¿cómo podemos hacerlo?

La dura realidad operacional del contexto iraquí ha reforzado nuestra convicción de que el CICR debe mantener su acción basada en los principios de imparcialidad, neutralidad e independencia y, permitir, al mismo tiempo, que su modalidad de trabajo sea flexible e innovadora.

Desde los ataques a la oficina de las Naciones Unidas y a la delegación del CICR en agosto y octubre de 2003 respectivamente, el CICR ha tenido que revisar repetidas veces su estrategia operacional en Irak. Ha confirmado su decisión de continuar su acción humanitaria en ese país, concentrándose en las necesidades de los civiles afectados por el conflicto.

Los grupos de personas desplazadas causan fuerte impacto en las comunidades que los reciben, y el CICR trata de equilibrar su asistencia a las personas desplazadas con un apoyo complementario a las poblaciones residentes que las acogen.

"...para efectuar una acción práctica e inmediata en favor de los civiles iraquíes necesitados, pedimos a todos ustedes que preserven el espacio necesario para que realicemos esa acción humanitaria."

Además, el CICR está visitando a decenas de miles de personas detenidas en relación con el conflicto armado en Irak; ayuda a los familiares a visitar a los detenidos, recoge y distribuye mensajes de Cruz Roja; apoya los esfuerzos por averiguar el paradero de miles de personas desaparecidas en los tres conflictos consecutivos; provee medicamentos y material quirúrgico a las instalaciones médicas y suministros médicos a los centros forenses; realiza trabajos de mantenimiento y reparación de las instalaciones de abastecimiento de agua; y presta apoyo material y financiero a los centros de atención de las personas discapacitadas y amputadas.

El efecto de estas actividades se ve fortalecido por el hecho de que el CICR trabaja en estrecha cooperación con la Media Luna Roja del Irak, que ha seguido actuando a pesar del asesinato de 14 de sus colaboradores y voluntarios, el secuestro de otros 45, 12 de los cuales continúan desaparecidos, y los numerosos ataques contra sus oficinas, depósitos y convoyes. Aprovecho esta oportunidad para destacar y agradecer el coraje y la tenacidad que demuestran los voluntarios y los colaboradores de la Media Luna Roja del Irak en todo el país.

Sin embargo, debemos ser honestos en cuanto a las dificultades, las restricciones en materia de seguridad y el acceso limitado. Al describir lo que podemos hacer en Irak –y creo que nuestro aporte es significativo–, de ningún modo pretendo sostener que estamos cerca de satisfacer las múltiples necesidades de la población iraquí. En realidad, esas necesidades van mucho más allá de lo que las organizaciones humanitarias podemos hacer. Se necesita más que una ayuda de emergencia.

Señor presidente,

Para terminar, deseo subrayar una vez más la importancia y el valor agregado que conlleva una acción humanitaria imparcial, neutral e independiente. Sabemos que esa acción no resuelve las causas profundas de la trágica situación que hoy se vive en Irak.

De todos modos, para efectuar una acción práctica e inmediata en favor de los civiles iraquíes necesitados, pedimos a todos ustedes que preserven el espacio necesario para que realicemos esa acción humanitaria. Sólo podemos actuar de manera eficaz si no se percibe que actuamos a favor de o junto con alguno de los actores políticos o militares del conflicto. La credibilidad del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como su acceso en condiciones de seguridad a todos los iraquíes que necesitan ayudan, dependen de ello.

Nos damos cuenta, por supuesto, de que las actividades que llevan adelante el CICR y la Media Luna Roja del Irak no son sino un grano de arena en un contexto donde las necesidades son inmensas. Por lo tanto, nos complace trabajar de forma coordinada con otros actores humanitarios.

Con respecto a la situación de los refugiados en los países vecinos, estamos trabajando conjuntamente con las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja correspondientes, así como con su Federación Internacional. Más tarde, nuestros colegas del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja describirán sus planes al respecto.

Una última observación: la acción humanitaria sólo trata de responder a las consecuencias del actual conflicto armado en Irak, donde los civiles son las principales víctimas de las continuas violaciones del derecho humanitario. Así pues, el CICR insta una vez más a todas las partes en Irak a que protejan a los civiles y los dejen a salvo de los ataques. Además, insta a todos los que tienen influencia en el terreno a que garanticen que la población civil tenga acceso a los servicios vitales, como la atención médica, los alimentos, la electricidad y el agua.

Muchas gracias por su atención.


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